Algunas noches paseando por la calle del optimismo me detengo en el número nueve y como una niña traviesa juego a mirar por la mirilla de la puerta y me encanta lo que veo.
Montones de sonrisas por todas partes, canciones que escriben tomos y tomos de cariño con tan solo cuatro acordes, una luna llena que me sonrie cuando me ve llegar. Un puñado de deseos, de intenciones, de sueños y esperanzas. Un abrazo por cada ventana y un beso robado en cada esquina de la casa.
A ratos consigo olvidarme de todo y quedarme mirando por esa mirilla sin preocuparme de lo rápido que corre el tiempo cuando menos lo deseo. A ratos tambien me doy cuenta de que no estoy tan sola como a veces siento...
Montones de sonrisas por todas partes, canciones que escriben tomos y tomos de cariño con tan solo cuatro acordes, una luna llena que me sonrie cuando me ve llegar. Un puñado de deseos, de intenciones, de sueños y esperanzas. Un abrazo por cada ventana y un beso robado en cada esquina de la casa.
A ratos consigo olvidarme de todo y quedarme mirando por esa mirilla sin preocuparme de lo rápido que corre el tiempo cuando menos lo deseo. A ratos tambien me doy cuenta de que no estoy tan sola como a veces siento...
2 comentarios:
Era facil...entiendame ;)
me encanta lo que has escrito... en la casa de mi corazón hay una mirilla para cada ocasión ;)
Besiños
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