Según mis cálculos, hasta ahora llevaba seis olas, mas o menos iguales, casi idénticas. Cada una de ellas llegaron a mi vida un día cualquiera y antes o después se fueron dejando tras su paso mas o menos resaca, cada vez menos debería añadir.
Pero hace no mucho, cuando menos lo esperaba apareció ella... la séptima ola, la mas grande de todas las que había visto hasta ahora y casi sin darme cuenta se coló en mi mundo y con dos vueltas de campana y alguna que otra pirueta está revolucionando mi vida.
De momento he decidido subirme a su cresta, a veces soy yo quien decide la dirección ayudada por la fuerza del viento que sopla para mi y otras veces me dejo deslizar por su cuerpo recorriendo cada milimetro y dejando que ella me guíe.
Me gusta como me hace sentir, me noto diferente, mas valiente, mas radiante, mas segura, mas bonita. Me gusta su compañía y a ella la mía. Me siento completa si ella me abraza, la siento mas completa si yo la abrazo.
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