A veces te da el punto y abres una puerta, una puerta oxidada que andaba atrancada desde los tiempos de maricastaña. Sin saber muy bien por que, decides asomarte al interior de esa habitación. Nada mas entrar te invade un fuerte olor a rancio y hasta que no llevas un rato allí dentro no consigues acostumbrarte, incluso puede ser que llegues a sentirte cómoda allá dentro, todo es posible. Miras por aquí, miras por allá, sacias tu curiosidad de ver que había allí dentro, si sigue o no igual que lo dejaste la última vez que estuviste por esos lares, quizá hasta sientas cierta nostalgia convertida en buenos recuerdos, o recuerdos al fin y al cabo, y con las mismas, cierras la puerta de nuevo y te piras. Ya volverás algún otro día, o no... quien sabe.Cantando: No es una canción de amor, eso al menos pienso yo; es algo más sano. Con la opinión de Dios, quizás uno de los dos lo vea más claro. ¿Quién rezará, quién ganará este estúpido duelo?... (Extraño - Los Rodríguez).
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